introducción a la expresión desde la pintura :

Una forma de expresión desde las emociones.
La pintura emocional es una manera de expresarse artísticamente según la necesidad interna de expresión de la persona y no desde unas pautas dadas desde fuera, sino desde las propias emociones.

Nos ayuda a tomar conciencia de nuestras necesidades, a expresarlas y darles forma.

El taller de pintura posibilita el aprendizaje de expresarnos y conectar de manera más auténtica.
Se trata de poder expresar lo que cada un@ necesita pintar.

A través de los colores y las formas va tomando cuerpo aquello que necesita ser expresado, deshaciendo las tensiones internas y acogiendo las imágenes que puedan surgir.

Son nuestras imágenes internas y emociones las que usamos como forma de expresión. 


Si bien en un principio se expresa en la hoja de papel, en la medida en que me doy cuenta de lo que necesito expresar, se amplía mi capacidad de reconocer mis necesidades más allá del taller de pintura.

Se pinta respondiendo a una necesidad de expresión de la persona y a una necesidad de equilibrio y armonía.
Cuando pintamos, expresamos, ordenamos, descubrimos nuestro propio mundo.

En el proceso de pintar, al ir tomando conciencia del proceso personal, los propios descubrimientos van transcendiendo poco a poco a la vida cotidiana.

Si por ejemplo, necesito pintar con el color rojo, es simplemente eso, color rojo. Sin cargarlo de interpretaciones:"sangre"; temores: "dolor"; deseos : "amor"; prejuicios: "demasiado fuerte".
Si en ese momento elijo otro color, no atiendo mi necesidad de expresión y la reemplazo por otra.
Si por el contrario me atrevo a coger el color rojo y la forma que emerge se parece a un corazón, mis juicios: "es cursi pintar un corazón" pueden interrumpir nuevamente la expresión y hacer que borre el corazón y que pinte algo "aceptable", nuevamente no atiendo aquello que surge.

La pintura desde las emociones posibilita la toma de consciencia al trabajar con las imagenes internas que afloran y sin necesitar estar pendientes del resultado final.

El espacio del taller será un espacio seguro, de total confianza, donde tienen cabida nuestros propios ritmos y no habrá lugar para juicios de valor, sobre lo que "está bien o mal".
Elegiremos aspectos del proceso que nos hagan sentir bien, sin analizar los cuadros ni comentar los trabajos ajenos, sin juicios ni críticas sobre ellos, para evitar la idealización o desvalorización de esas imágenes .
Al reconocer y tomar conciencia de mis juicios y pensamientos, eso puede hacer que me distancie de ellos y asi poder volver a las imágenes que van apareciendo sobre el papel.

Es importante poner límites al hábito de opinar y enjuiciar . Una opinión, buena o mala, no le sirve de nada a la persona que pinta, la condiciona, se corre el riesgo de acabar pintando para la persona que ha hecho los comentarios. No pintamos para agradar a otros.

El énfasis se pone en lo vivido durante los procesos y en cómo relaciona cada persona su forma de pintar y las temáticas que emergen con sus situaciones vitales .


En el taller de pintura no hay "correcto" ni "falso". No se evalúa si lo producido es aceptable o no. No hay preguntas buscando el elogio o la crítica y tampoco hay criterios estéticos.

También nos despojaremos de las tendencias que nos obligan:
"tengo que ..." o "debería ..." o ...

Al empezar el proceso, elegiremos el formato y la posición de la hoja que pueden darnos pistas sobre la forma de situarnos en el mundo.
El primer contacto sobre el papel lo haremos con cola, que será como un pintar-sin-color y nos ayuda a reconocer el espacio. También puede aparecer el deseo de usar un color determinado, formarse la idea de alguna imagen determinada o puede aparecer un gesto al que queramos poner color.

Publicado por lurdes Ulazia Aizpurua 1 comentarios »

1 comentarios:

Mariaje Urquijo Says:

Esto si que es una verdadera filosofía de la creación artística

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